Williamescos

Sitio de los Williamescos: Compañeros de Generación de los años 50 del Colegio Williams en la Ciudad de México. La base de este grupo de muchachos de la tercera juventud es quienes cursamos el 1ro de primaria en 1951 y salimos en 3ro de secundaria de 1959. Desde entonces nos hemos venido reuniendo regularmente sin faltar un solo año. Este sitio es para tratar los temas de la amistad, las raíces compartidas, y el afecto por la escuela que ayudó a forjarnos.

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miércoles, 5 de febrero de 2020

Crónica de la Comida Celebrada el Día 4 de Febrero de 2020

Como de costumbre. la comida se llevó a cabo el día 4 de febrero, aunque mi tocayo Pepe Rodríguez quería adelantarla un martes antes o sea para el 28 de enero; pero le llovieron mensajes vía whatsapp de que estaba equivocado o medio pedo y corrigió inmediatamente. Así como Luis que quiso cancelar su asistencia a el momento, pero fue impedido por los insultos y regaños de Goyeneche y Pepe R.

En esta ocasión, los asistentes fuimos: Jesús Goyeneche, José Rodríguez, Jesús Pontones, los hermanos Luis y Francisco Gutiérrez, Rodolfo Vega y José Luis Vega, o sea, siete a la mesa lubricada por buenos tequilas y un vinacho italiano de maravilla.

Este es un comentario hecho por alguien que si sabe escribir y que le pedí hiciera el apunte relativo al idioma “Chuchesco” o “Peluchesco” que son muy similares.

“Lo del pelucho creo esta fuera de nuestra esfera de comprensión. Chucho es Chucho, tiene su propio lenguaje que se parece al español, pero que es totalmente chuchesco, no solamente en cuanto a sus expresiones y condimentos de groserías simpáticas, sino también en su gramática y ortografía”.

Comparto para el recuerdo fotos de las comidas que tuvimos con nuestros queridos y extrañados Charles, Munir, Aba y Willebaldo.



Personalmente quiero pedir a mi tocayo Luis sea el encargado de tomar las fotos dado que, en la comida pasada Mangel ofreció tomar las fotos y sacó su I phone según él, modelo Ultra Mega Plus diez y ocho con ocho cámaras, enfoque automático, etc., sucedió que a pesar de que es un teléfono sumamente sofisticado, las fotos dejaron mucho que desear (vean las fotos para que vean a Chucho pontones) así es que, por favor Luis cumple mi solicitud….

Solicitud satisfecha, espero les gusten las fotos.



Sugerencia. – Creo que Chucho Pontones es muy bueno para esto de los nombres y datos de los Willis, por lo que sugiero nos los comparta en un formato específico (sugiero el siguiente):

Num. Nombre Onomástico Celular Correo
1 Gustavo Castillo de la Torre 12 11 55 5419 2189 casvet@yahoo.com
2 José Luis Vega Alarid 18 11 55 2257 5790 jvegaalarid@yahoo.com

Otra sugerencia. – Dado que, en el Restaurante La Mansión de San Jerónimo no se nos ha dado el trato que merecemos por ser clientes asiduos y por qué nos quieren alambrear con la cuenta (en la comida pasada Rudy nos invitó algunas copas sin embargo, cada uno de nosotros pagó lo que consumió de bebidas y como nos retiramos de la comida antes que Rudy, a el le cargaron nuevamente las copas que había invitado a pesar de que ya estaban pagadas); por tal motivo, se hizo la sugerencia de hacerlo en alguno de los Restaurantes ubicados dentro de la Plaza Artz del Pedregal; la mayoría aceptó cambiar pero siempre y cuando se sometiera a consenso. Como Rudy llegó tarde, se le comentó a lo que, el sugirió hacerlo en una cantina llamada el Afán de San Jerónimo o en el Restaurante Japonés ubicado ahí mismo (Av. San Jerónimo antes de llegar a Paseo del Pedregal); Luis propuso que, cualquier Restaurante que se escoja debe cumplir con lo siguiente:

1) Tener estacionamiento
2) Contar con área de fumar
3) Precios razonables
4) Echar madres sin que se nos llame la atención
5) Aceptar gritos (Goyeneche y Rudy no hablan, gritan)

Se aceptan sugerencias, aunque se que es predicar en el desierto pues nadie va a contestar.

Propuse que en cada reunión de aniversario visitáramos nuestro amado Williams para sacarnos la foto de recuerdo enfrente del castillo. Luis y Pontones propusieron cada cinco años, pero prevalecí con el argumento de que nos estábamos yendo rápido. Así es que en la comida anual de noviembre 2020 la agenda será castillo y comida, claro para los Willis que quieran ir.

Luis nos dio un consejo que vale la pena difundirlo:
  1. Cuando se reciba una llamada de un número desconocido ¡bloquear ese número!
  2. Si ya se tomó la llamada y no es de interés, cortar inmediatamente (sobre todo si piden datos personales)
  3. Tratar de cambiar el teléfono cada dos años
  4. Hay teléfonos inteligentes ahora con 120 gigas, 2 cámaras, internet, etc. por $5,000.00
Lamentablemente dentro de los temas que se trataron durante la comida, no podía faltar el tema de la 4ª Transformación y es muy triste que, quien dirige a esta nueva administración, se le haya perdido el respeto por toda la sarta de estupideces y abusos que dice o que comete. Menciono dos de ellas.

Haber suspendido la construcción de un aeropuerto de primer mundo enterrando muchos miles de millones de dólares que el gobierno no pagaría sino los inversionistas y los usuarios, sustituyéndolo por un aeropuerto frente a un cerro y que, ahora será pagado por los mexicanos usen o no las instalaciones;

Darle un severo golpe a la educación; como ejemplo cito –en lo que a mi me afecta– que durante las tres administraciones pasadas, se le exigía a los ingenieros, arquitectos o personas dedicadas a la construcción, un certificado de capacitación con vigencia determinada; esto daba pie para que las empresas destinaran recursos para capacitar a su personal mediante cursos (en los cuales participaba yo en algunos y me pagaban por impartirlos). Ahora, con esta administración de la 4T, “el matoncito cobarde” declaró: “con lo que se enseña en la escuela es suficiente para desarrollarse, no se necesita estudiar más” con esto, las empresas ahora dicen: si no se me exige la capacitación, mejor, así me ahorro el recurso de capacitación para mi personal.

Ahora bien, con base a todas las estupideces que se dan día con día les pregunto (si es que hay algún chairo entre nosotros): Mencionen cinco aciertos de la 4T, en economía, en seguridad, salud, educación, y uno en participación internacional. Ojalá y Luis nos pueda dar unos ejemplos positivos… Mi querido Pepe Pistolas, está administración no ha tenido un solo acierto.

¡Saben que al peje le dicen el pito?, se para a las seis a lo pendejo.

FRASES CELEBRES
  • LGP. - No hay hombre lo suficientemente bueno para una hija.
  • Cristino Valenzuela: Pero si solo me tiré la mitad (refiriéndose al pedo que se tiró en la clase de canto).
  • Felipe Sánchez Murguía. – Cierren esas ventanas porque ni así se quita el olor a pedos.
  • Jesús S. Goyeneche. - Al que me vuelva a decir “Pelucho”, le rompo la madre.
  • Maestro Cedillo: Wesche, dale su leche a Goyeneche
  • Maestro de Biología: Todos los niños cuando nacemos, somos feos.
  • Gonzalo Restelli: Pues a usted aun no se le quita.
Nos vemos el tres de marzo; con tiempo Luis, Rudy y Chucho nos darán las nuevas coordenadas.

jueves, 9 de enero de 2020

Comida del primer martes de enero 2020

Coincidió la fecha de la comida con el cumpleaños de Pepe Rodríguez Iglesias (también de su hijo); así es que antes de saludar, todos le dimos su abrazo deseando todo género de parabienes. Quiero aclarar que estos comentarios, son para dejar plasmada por escrito lo sucedido durante la primer comida del año 2020 en La Mansión de San Jerónimo (en donde creo, nos alambrearon con la cuenta); en fin hubo una asistencia muy raquítica pues solo asistimos seis comensales; cuando llegué, ya había llegado el cumpleañero a quien de momento no vi pues estaba haciendo una necesidad fisiológica de desechos sólidos y líquidos; me senté a esperarlo y al cabo de media hora, salió del "tocador" en donde dejó aproximadamente cuatro kilos de deshecho; al verme, en lugar de saludar, me reclamó de forma airada de porqué estaba yo ocupando su silla, simplemente me cambié de lugar y todo en orden; nos dio muchísimo gusto saludarnos y a pesar de que es arquitecto, es muy buena onda. Mas tarde, fueron llegando tomados de la mano Popi y Mangel al rato llegó mi tocayo de apellido el buen Rudy, por último y fiel a su costumbre llegó Chucho Pontones. Cabe aclarar que, hasta antes de que llegara Rudy, pudimos platicar tocando diferentes temas; sin embargo, al llegar, tomó el micrófono y no hubo poder humano que se lo quitaran; a partir de ese momento, solo se tocaron temas que estableció Rudy y casi casi, tomaba el tiempo cuando nos daba la palabra.

Chucho Pontones hizo una breve pero sustanciosa reseña de la visita al Colegio el día 19 de noviembre de 2019, fecha en que se cumplieron los primeros 60 años de haber salido de la escuela; nos platicó que un tal Juan Camilo les hizo un tour, enseñándoles todas las instalaciones del Colegio (por cierto dijo Chucho: Yo no conocí el Colegio hasta ahora que nos llevaron a hacer el recorrido y que por cuestión de proyecto, desaparecieron algunas áreas y nacieron otras como son la biblioteca, las áreas de recreación, etc,., tan impactado quedó que dijo que, durante el recorrido el Pelucho (afamado arquitecto) hizo el comentario de que, era maravilloso lo que habían hecho con el Colegio; claro que, los que no fuimos nos perdimos de todo esto... pero ahí está en nuestro blog, la reseña del aniversario. ¡Hay que leerla!

Hablando de Chucho, es la primera vez en mi vida que lo veo enojado y nunca supe la causa ni pregunté simplemente, vi que se paró de su asiento y empezó a echar madres sumamente enojado; le pedimos que se tranquilizara... Aprovecho para darle las gracias y mi respeto al buen Chucho pues entre él, Mangel y Flopis, organizaron la visita al Colegio, citando a todos los amigos al evento, Chucho se encargó de repartir las "W" que portaron cada uno de los asistentes y se ha encargado o tratado por lo menos de unirnos y contar con el mayor número de amigos a estos eventos.

Miguel Ángel Barrientos el talento desaprovechado (así le puse), anduvo un poco callado; al final nos bailó un pedazo de La Rama música veracruzana tarareada por Rudy; digo que Mangel es un talento desaprovechado pues ya no ha querido elaborar ni los tamales, ni los pasteles que le dieron fama; los que tuvimos la oportunidad de comerlos (en su casa los tamales y en casa de Flopis el pastel) quedamos asombrados del sabor, sazón, presentación, etc, de lo que fue capaz de hacer y que ahora está retirado de toda acción culinaria.

José Rodríguez Iglesias el otro arquitecto del grupo, callado dizque serio, pero eso sí una verdadera amenaza cuando habla, radicado al igual que algunos en la Ciudad de la eterna primavera, honró con su presencia al grupo y a quien nuevamente se le felicita por haber llegado a los tres cuartos de siglo, se dice fácil, pero son varias las generaciones vividas; bien conservado y chupa al parejo de Rudy.

Francisco "Popi" Gutiérrez callado, mesurado, jodón y quien por cierto al decir una barbaridad, Rudy casi se lo come pues resulta que, Rudy como buen gourmet dio algunos tips de cocina entre otros nos dijo que para cocer los tomates para elaborar una entomatada, se cuecen estos con unas rodajas de guayaba quien le da sabor y consistencia al guiso y sale Popi con su comentario "si no hay guayaba se usa la guanábana"; imagínense a Rudy echando espuma por la boca ante tal comentario.

Rodolfo Vega Pasalagua quien como dije, no soltó el micrófono y habló tanto que ya ni me acuerdo lo que dijo, pero, entre otras (y creo debería escribir un libro relativo) habló de cómo llevar a cabo una soberana y excitante "gallarda". además, dio la receta para cocinar el pulpo (ofreció delante de testigos, regalarme un libro de cocina que adquirió en España, gracias Rudy), al igual que los demás, se tocó el tema de la familia y creo que, se tuvo conocimiento de cómo están conformadas las familias (número de hijos, nietos, etc.) creo que, el más prolífico fue, es y será Miguel Ángel.

Rudy muchas gracias por todas tus atenciones y aunque creo que nos robaron en la cuenta (yo pagué los tragos que consumí, pero, estoy seguro que a ti te cobraron alguno (s) de los que yo me tomé, creo que debemos tener más cuidado al revisar la cuenta). Se comentó que el día de la celebración de nuestro aniversario 60 años de haber salido del Williams, al Flopis le estaban cobrando dos botellas de vino por encima de las ordenadas.

El que esto escribe, después de algunos años de no estar con ustedes por situaciones que no vienen al caso (como que estuve en EUA casi dos años), y dada la experiencia tan dolorosa que tuve al enterarme de la partida de un gran amigo como lo fue el Aba Castañeda y haciendo un acto de reflexión, me prometí disfrutar a mis amigos y estar presente hasta donde sea posible en las comidas o eventos que se lleven a cabo por lo que, aprovechando el espacio, les solicito a todos hacer un esfuerzo sobrehumano y tratar de asistir a las comidas y que, aunque sea un rato podamos vernos, disfrutar de la compañía porque, cada vez será más difícil reunirnos; yo me la pasé increíblemente bien y disfruté cada momento sobre todo la bienvenida que todos me dieron; en este evento se recordaron a algunos amigos que se nos adelantaron (Munir, Carlos, Aba) y otros que por compromisos o güeva no asistieron como Fernando y el Flopis, el Pelucho no asistió por la celebración de los cumpleaños de sus nietos cuates (por ahí dijeron que sus nietos cumplen años seis veces al año lo cual le impide estar en los eventos), a Willie Wood que, según mi tocayo Rudy está cada vez más joven (a lo mejor tiene pacto con Dorian Grey), a Gustavo, Marco Antonio y Manuel, quienes tienen problemas de salud lo mismo que Felipe, se recordó no muy bien a Enrique Castillo Montero. En fin, tuvimos una velada muy agradable la cual espero se repita el próximo mes. Me retiré a eso de las ocho de la noche y se quedaron Chucho, Rudy, Mangel y Pepe; creo que estaban "picados" y Rudy quería llevarlos a un table Dance.

Esta crónica no trata de competir con las que hace Flopis pues él es profesional en esto. Hasta la próxima y con un buen abur, se despide de ustedes José Luis Vega Alarid.



jueves, 21 de noviembre de 2019

Aniversario “60” Años de Haber Salido del Williams

El martes 19 de noviembre del 2019 cumplimos 60 años de haber salido de nuestra Alma Mater, el Colegio Williams, en la calle de Empresa 8, Mixcoac, Delegación Benito Juárez, Ciudad de México, lo que antes era la casa de campo de José Yves Limantour, Ministro de Hacienda de Porfirio Díaz. La celebración la dividimos en dos tiempos: primero iríamos al Williams donde pasamos la primaria y secundaria para sacarnos fotografías en los lugares emblemáticos de nuestra escuela y saludar a los directivos con los que hemos mantenido una firme amistad, y segundo, refugiarnos a comer en el restaurante la Mansión de San Jerónimo.

Llegamos a la escuela 14 Willis, siendo recibidos afectuosamente por (1) Juan Camilo Williams, (2) nuestro amigo y contemporáneo, el latoso de Dumbo, Arturo Williams, y (3) Karen Blum, sobrina de Gustavo Aguirre Blum, compañero nuestro quien recientemente se nos fue. La bienvenida fue de abrazos, apapachos y besos.

Estuvimos presentes los siguientes Willis: Abelardo Castañeda Velasco, Enrique Castillo Pesado, Fernando Hidalgo y Terán Serralde, Ignacio García Téllez Madrazo, Jesús Pontones Llarena, Jesús S. Goyeneche, José Rodríguez Iglesias, Juan Limón Ariza, Luís Gutierrez Poucel, Luis Cristino Valenzuela Colín, Manuel Riestra Cano, Miguel Ángel Barrientos Alduncin, Salvador Robles Uribe y William Wood Sánchez.

Juan Camilo nos guío por los laberintos del nuevo sótano del Castillo descubierto recientemente cuando le daban mantenimiento al espacio que nosotros conocíamos, donde estaban las mesas de billar. Los trabajadores notaron en una de las paredes, donde se había caído el yeso, que había una entrada encubierta, por lo que Juan Camilo ordenó que se abriera, llevándose la sorpresa de que el sótano continuaba y continuaba. De tal manera, mandó arreglar todo ese espacio oculto durante más de 100 años, convirtiéndolo en oficinas administrativas, un salón de francés y una bonita fuente decorativa. Nuestro amado Williams no cesa de regalarnos sorpresas.

Acto seguido nos sacamos fotografías en la escalinata de entrada al Castillo, las escaleras a lo que antes era la entrada al comedor (ahora la entrada a la biblioteca) y el salón morisco, la oficina del director del Colegio Williams, que para nosotros fue la dirección comandada por nuestro amado Johnny Williams y luego su hermano Charlie Williams, y ahora es la oficina de Juan Camilo Williams Muldoon, quien no solamente heredó el nombre de su bisabuelo, sino el talento y el amor a la educación de la dinastía Williams.





Al mencionar a Arturo y Juan Camilo de que habíamos elaborado una película acerca de nuestro paso por el Colegio y que la íbamos a exhibir durante la comida, nos pidieron que si la podían ver con nosotros. Por lo que traje mi computadora y la conectamos a su pantalla y vimos algunos capítulos de nuestra larga película intitulada, en línea con lo que somos, “Amaneceres y Atardeceres Williamescos”. Afortunadamente les gustó bastante el vídeo, aparte de que fue grato ver a Arturo como se emocionaba al ver a los diferentes maestros, sorprendiéndonos por su buena memoria, corrigiendonos algunos nombres y errores. De tal manera, Arturo y yo nos vamos a juntar a comer para luego revisar el video y corregir los errores que se me colaron.

Cuando recordamos a los 25 compañeros de nuestra promoción que habían fallecido, en lugar de guardarles un minuto de silencio, les dimos un minuto de aplausos.

Nuestros amigos del colegio nos prepararon un magnífico pastel con el escudo del Williams y la leyenda “120, Our Goal is the Beginning, Generación 51-59.” Caray, 120 años desde que se ignguró el Williams de los cuales he estado asociado con esta gran escuela por 70 años, sí, me oyes bien querido lector, pues entré al 1ro B en 1950 a la tierna edad de cuatro años con el Profesor Alarcón, pero por mi corta edad me hicieron repetir 1ro, pasando al 1ro A con el grupo de fieras que ves en las fotografías.


Asimismo, nos entregaron diplomas de excelencia firmados por nuestro amigo y contemporáneo el maestro Arturo Williams, quien fue director de la escuela por muchos años hasta su jubilación. Luego, Juan Camilo, su hijo y actual director, tomó la palabra y se refirió al logro de nuestra generación de haber conservado los lazos de compañerismo y amistad durante casi 70 años y que eso era orgullo para el Williams. Nosotros, ni tarde ni perezosos, le agradecimos a su papá Arturo, así como a él, sus atenciones, afecto y generosidad, destacando que los valores que aprendimos en el Colegio Williams de honorabilidad, disciplina y trabajo nos han acompañado durante el transcurso de nuestra vida familiar y profesional. Antes de partir hacia el restaurante, cantamos con profunda emoción el himno de escuela presumiendo que todavía nos había tocado aprender el himno y seguir la dirección de su autor, el maestro de canto, Áureo Serna Soni.

Aquí conviene hacer un poco de historia, después de todo, estamos hablando de varias décadas...

Nuestro grupo de los Williamescos se conoció hace 69 años, específicamente en 1951 en el Colegio Williams, en la calle de Empresa No. 8, Ciudad de México. El patio de la escuela era todo nuestro universo, una inmensa área en primaria con cancha de fútbol, de básquetbol y suficiente espacio para correr y jugar, mientras que el patio de secundaria también era enorme donde cabía fácilmente otra cancha de fútbol o de softbol, aparte había graderíos que se llenaban con nuestros padres, maestros e invitados cuando teníamos festivales deportivos. Nuestro grupo cursó primaria y secundaria, compartiendo los valores y enseñanzas que nos impartieron nuestros queridos maestros y directivos, los recuerdos de formación y las promesas de juventud. Nos conocimos en aquella edad en donde un “córtalas” era el último agravio, y un “eres mi mejor amigo” constituía uno de los mayores halagos.

En nuestro último año, 3ro de secundaria, el Colegio organizó el 19 de noviembre de 1959 la Cena de Fin de Año en el Restaurante el Cisne. El costo era de $100 por persona (correspondientes a 12,500 pesos de hoy en día). Imagínense, la colegiatura era de alrededor de $60 pesos ($7,500 a precios del 2019), por lo que varios compañeros consideraron el costo excesivo y decidieron irse al Restorán Ku Ku en Coahuila esquina con Insurgentes, por ser bueno y barato. Piensen, el pollito de leche completo costaba $15.00 ($1,875 pesos de 2019) y alimentaba a cuatro hambrientos Willis. Alrededor de 50 compañeros (de los grupos A y el B) asistieron al convive el cual fue un éxito rotundo. De tal manera, durante varios años después seguimos reuniendo a cenar en el Ku-Ku, hasta que lo cerraron, por lo que encontramos lugares alternos.

Lo notable es que, desde 1959, a pesar de que nuestro grupo de compañeros y amigos nos desperdigamos por diferentes actividades profesionales y rumbos geográficos, nos mantuvimos fieles a nuestra tradición de unión y amistad, juntándonos anualmente sin interrupción. En una ocasión solo llegamos a estar ocho, en otra llegamos al restaurante "Amanecer Ranchero" de nuestro amigo y compañero Jorge Solís Cámara, para encontrarlo cerrado porque a Jorge se le había olvidado la ocasión. No obstante, a pesar de las contrariedades, la tradición de juntarnos una vez al año ha perdurado.

Yo, Luis Emiliano Gutiérrez Santos-Poucel, salí al extranjero por espacio de 25 años a estudiar y trabajar, y fui por primera vez a una de las cenas anuales en 1998 a la Casa de Piedra, allá en Yucatán, Colonia Roma. Lo primero con lo que me topé fue con las burlas de mis amigos del Colegio... “¿A dónde te habías metido Güey?, ¿Cuándo me vas a pagar cabrón?, Oye, te pareces a Luis un compañero del Williams, pero ese era delgado y guapo.”


Al poco rato de haber llegado, ya había dejado atrás mi barniz de Maestría, Doctorado y 20 años en los organismos internacionales para volver a ser aquel chiquillo de 10 años en donde todo mi mundo era el patio de la escuela. Y la explicación es sencilla: Esa amistad temprana, auténtica por ser sin intereses, tierna por ser la primera, nos ayudó a forjar nuestro carácter y construir los puentes hacia un futuro incierto, por lo que compartimos bases y valores comunes. Esa amistad ha sido la fuerza motriz de nuestras reuniones.

Inclusive, algunos de nosotros empezamos a reunirnos a comer el primer martes de cada mes. De manera espontánea, los Willis Felipe Diez Martínez, Anthony Smith y Marco Antonio Sordo se juntaron a comer en el Restorán Casa de Castilla. Cayó la casualidad de que era un martes. Los platillos y la charla fueron tan agradables, que quedaron de volverse a reunir el primer martes del mes siguiente. Poco a poco, empezaron a asistir los otros Williamescos. Actualmente nos estamos juntando un promedio de 20 compañeros de la promoción 1951-59.

Así es que, conforme se acercaba la emblemática fecha del 19 de noviembre de 2019, año en el que cumplíamos 60 años de haber salido del Colegio Williams y 69 años de habernos conocido, nos preocupamos por organizar una celebración especial. Teníamos que hace algo sensacional para conmemorar nuestro aniversario, algo mejor que nuestro aniversario 50 que organizamos en el 2009. A tal fin, creamos un “petit comité” constituido por Chucho Pontones, Miguel Angel Barrientos, y un servidor.

Pero entre más discutíamos y proponíamos, más caíamos en cuenta que cada vez que nos juntamos, independientemente del lugar y ocasión, nos la pasábamos muy bien. Caímos en cuenta que no necesitamos hacer nada del otro mundo: Con tan solo juntarnos y ser nosotros, tendríamos una reunión sensacional. No había que preocuparse.

Finalmente salimos de nuestra alma Mater en dirección a la comilona en La Mansión de San Jerónimo. Al llegar, nos encontramos con la sorpresa de que la mitad de los Willis que nos acompañaron al Colegio no asistieron a la comida. Sin embargo, encontramos cuatro nuevas caras que no habían ido al Williams, pero que se presentaron a comer con nosotros: Gustavo Castillo, Jorge Stahl, Francisco Gutiérrez y Rodolfo Vega. Los que sí asistieron al Williams y luego a la Mansión fueron Abelardo Castañeda, Ignacio García Téllez, Jesús Goyeneche, José Rodríguez, Manuel Riestra, Miguel Angel Barrientos, y un servidor, Luis Gutiérrez. De tal manera, que estábamos presentes 11 Willis para compartir el pan y la sal de la mesa y celebrar 69 años de conocernos, o como me dijo Salvador en alguna ocasión, “69 años de aguantarnos”.

Dentro de los momentos memorables que vale la pena mencionar, está el milagro de que finalmente los técnicos del restaurante pudieron arreglar su pantalla para exhibir nuestra película del recuerdo. Así es que mientras nos refrescábamos el gaznate, con unas magníficas botellas de vino, vimos el resto de la película “Amaneceres y Atardeceres Williamescos”... que buena película, la recomendamos ampliamente,

Tenemos que mencionar el hecho de que ésta fue una de las pocas reuniones anuales en las que no estuvieron presentes cuatro asiduos regulares, dos porque se nos fueron antes de tiempo, Carlos Castellanos y Munir Chalela, y dos porque desgraciadamente estaban indispuestos, Felipe Diez Martínez y Marco Antonio Sordo, a quienes les enviamos un afectuoso saludo y nuestros deseos de pronta recuperación.

Yo me senté en medio de Manuel Riestra y Jorge Stahl, en otras palabras, estaba entre magnífica compañía. Manuel y yo resolvimos todos los problemas del mundo y comentamos el triste papel que le han obligado a desempeñar –el gobierno de la 4T– a nuestras fuerzas armadas, una de las instituciones más respetadas por los mexicanos. Jorge y yo hablamos de economía, familia, vinos y todo lo que se nos ocurrió. Qué fascinante ¿no? hablar y hablar por el gusto de hablar con el amigo, aunque al día siguiente no recordemos nada.

Como Rudy no paraba de fumar y Aba andaba con su tanque de oxígeno, el doctor del grupo, el General Manuel Riestra le suplicó a Rudy que ya no fumara tanto, puesto que por un lado se corría el riesgo de que una chispa llegarán al oxígeno y se produjera un percance, y por el otro, que con tanto humo le costaba trabajo respirar a nuestro enfermito. Rudy, con ganas de acomodar la solicitud de Manuel, le respondió: “por eso me siento lo más lejos de él, porque si llega a estallar a mí no me pasa nada. Y para restregar la súplica de nuestro general, José Rodríguez prendió su propio cigarro. Qué bueno que nuestro general ya no está en funciones, de lo contrario los hubiera mandado a fusilar ipso facto a los dos.

Entre plática, chascarrillos y discusiones los Willis empezaron a retirarse poco a poco a sus casas. Yo, con la organización, actualización de la película, llevar el equipo de video, coordinarme con Karen y su asistente Laura, estaba algo cansado, por lo que me retiré a hora temprana, a las ocho P.M, afortunadamente se quedaron dirimiendo, disfrutando y degustando más copas de alcohol, Jorge Stahl, Jesús pontones, Francisco Gutiérrez y por supuesto Rudy Vega… O sea que la celebración se extendió hasta otro amanecer Williamesco.

Mis queridos Willis, la celebración de nuestros 60 años en dos tiempos estuvo sensacional, fue enorme. Hicimos nuevos recuerdos –memoria de la buena– del evento. Qué pena que muchos no pudieron asistir. Ahora, hay que hacer el esfuerzo de cuidarnos para ver si llegamos a la celebración de los setentas, por lo menos cuídense lo suficiente para llegar a la celebración de los 65 años de haber salido del Williams.

¡Abur, ahoy y Salud!



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